Soluciones para la contaminación visual

Los productos que llevamos a nuestra casa llevan consigo información que es contaminante si la ponemos en contraste con nuestra decoración. El marketing ha normalizado esto, siendo las marcas omnipresentes en nuestras vidas. Puede que no seas consciente de ello, sin embargo, aunque no lo notes, toda esa información esta ahí gritando de forma silenciosa, haciendo que tu cerebro se esfuerce en evadirla, y esto es evidente por los niveles de estrés, ansiedad, e incluso depresión, característicos de la vida moderna.

He tenido clientes que claman no sentirse afectados por esta avalancha de logotipos y colores diversos que ensucian las cocinas, —y lo que es peor, la mesa de comedor—. Dicen que están acostumbrados. Mas sin embargo, sin excepción alguna, todos manifiestan alivio o placer al comer en la mesa despejada y libre de un restaurante. ¿Por qué entonces no despejan sus propias casas?

Algunos clientes expresan que prefieren rodearse de los productos que necesitan para no levantarse de la mesa. No es raro que este signo claro de pereza y descuido se extienda a otras áreas de la vida. Cuando los clientes notan esta relación, hacen consciencia de como su entorno los afecta y empiezan a querer buscar soluciones.

A continuación te presento una serie de sugerencias que puedes aplicar en tu cocina hoy mismo para despejarla y que se vea más “de revista”.

  • Elimina las etiquetas. Los frascos pueden por sí solos mostrar su contenido, sin que nos recuerden una marca corporativa a la cual fidelizarnos.
  • Cambia los productos a contenedores uniformes. Si estos son transparentes mostraran su contenido, sino puedes escribir su contenido en etiquetas hechas por ti misma. Ganarás en orden y estética. Además el toque personal a tus cosas causará un grato efecto a la vista.
  • Almacena. Guarda todos los productos que no estén en uso en anaqueles fuera de la vista. Sin embargo, que no te ocurra que los productos queden escondidos y luego caduquen ocasionándote un perjuicio a tu economía.
  • Agrupa por categorías. Los productos que se complementan deben estar juntos, por ejemplo, todos los implementos para la limpieza como cepillos, jabones y trapos deben estar en el mismo lugar.
  • Consigue cajas y organizadores para mejor disposición de los productos. Las canastas de mimbre que puedes conseguir en mercados artesanales hacen lindos organizadores y no cuestan tanto.
  • Cubre los logotipos de frascos con papel contact. No permitas que los colores corporativos de una marca desentonen con la paleta de colores que elegiste para tus ambientes.
  • Deja espacios vacíos. No atiborres las cajas, cajones o alacenas.
  • Recicla y reutiliza. Las botellas de plástico de un galón sirven para infinidad de usos. Dales un destino más digno que el botadero. 🙂
  • Dispón de lugares específicos para guardar elementos que no se ven estéticamente lindos cuando ruedan por ahI. Por ejemplo, las bolsas de plástico, sin llegar a acumular demasiadas. Esto me lleva al siguiente punto:
  • Sé creativa. Yo he reusado un cobertor para olla arrocera para guardar ahí las bolsas de plástico. Como es pequeña, no tiene lugar a que guarde demasiadas, como es mi tendencia. 🙂
  • Da un mantenimiento de los anaqueles y cajones de manera regular. Si no lo haces, con el paso de los meses te encontrarás ahí con un mar de desorden que se mantenía oculto tras una puerta.

Estos consejos están basados en la organización de la cocina, pero sin embargo se pueden extender para organizar tu baño, tus herramientas o elementos de arte o cualquier hobbie que tengas que requiera que adquieras productos o utensilios.

Evita sobre todo la contaminación visual en tu dormitorio, el lugar que debes considerarlo como sagrado, privado y tuyo, donde no hay espacio para hacerle publicidad a una marca de X elemento. Es tu refugio, tu nido. No lo contamines.

Recuerda que organizar no es minimalismo. Sé sincera. Si no lo usas, si no lo necesitas, si ya no te gusta, si está dañado, sácalo de tu vida.