¿Por qué se sacan los zapatos antes de entrar a la casa?

La costumbre de sacarse los zapatos antes de entrar a la casa tiene origen japonés.  Esta tradición se ha extendido a otras partes de Asia, como Corea del Sur y Tailandia, y se ha adoptado también en Suecia, Turquía. En occidente esta costumbre se ha implantado en centros de yoga o meditación. Pero ¿por qué lo hacen?

Las casas japonesas tienen un espacio específico en la entrada de la casa conocido como Genkan, donde se disponen los zapatos y se cambian por sandalias para andar por casa. En ese lugar, el piso se suele recubrir con el llamado Tatami, un tejido de fibras de arroz, el cual se considera sagrado, por tanto es un irrespeto pisarlo con los zapatos, que además, destruirían la delicada alfombrilla.

Las normas de etiqueta japonesas son muy estrictas con respecto a los zapatos dentro de la casa. Las culturas orientales valoran mucho el silencio por tanto se considera chocante el sonido de los zapatos sobre los pisos de madera. Además el estilo de vida oriental se hace mucho más cerca del suelo, se come en mesas muy bajitas y se utilizan muchos los cojines para sentarse directamente en el piso. Por tanto, sacarse los zapatos se debe a razones higiénicas básicas.

Para acceder a las casas se suele subir un escalón, el cual le da la característica de espacio privado, protegido por alguna divinidad. A pesar de que las tradiciones van variando, es muy común que las casas dispongan de un espacio destinado a descalzarse.

El clima lluvioso de Japón hace que los zapatos se llenen de fango y suciedad que es impensable que ingrese a la vivienda. Por tanto, algunas personas en occidente hemos empezado a adoptar el evitar los zapatos en casa, aunque sea solo en época de lluvias.

Si bien es cierto, el Feng Shui clásico no advierte específicamente sobre sacarse los zapatos, algunos estudiosos de lo metafísico consideran que además de las evidentes suciedades existentes en los zapatos, la vibración de las calles y lugares públicos de cierta manera se “pega” en los zapatos, por tanto para evitar que la mala vibra entre a la vivienda, se acostumbra descalzarse y a evitar a toda costa sentarse en la cama con la ropa que se utilizó para sentarse en buses, oficinas y otros lugares públicos con concentración de personas que puedan estar vibrando de forma negativa.. En la calle, hay problemas, las preocupaciones de otras personas, el mal genio de las otras personas, entre otras poluciones energéticas. No solo el smog se nos pega en nuestra ropa y zapatos. Se va adhiriendo al aura. Los zapatos son los mayormente expuestos a la contaminación externa, por tanto los zapatos quedan fuera de casa, así como las preocupaciones.

Pensemos en nuestra casa como un templo y en nuestra cama como un altar. Respetemos nuestros templos.

Y tú, ¿te sacas los zapatos antes de entrar a tu casa?