Fantasmas y poltergeist en casa

Muchas personas afirman haber presenciado hechos inexplicables en sus casas, negocios o lugares de trabajo. Ruidos extraños, presencias, puertas que se abren por si solas, y objetos que cambian de lugar sin explicación. Podemos clasificar estas manifestaciones de acuerdo a como las percibimos:
– Fenómenos acústicos: todo tipo de sonidos sin causa aparente.
– Fenómenos visuales, manifestaciones de carácter lumínico, etéreo, sombras, etc.
– Fenómenos táctiles: todo tipo de peso o presión sobre el cuerpo, cambios de temperatura.
– Fenómenos olfativos: olores sin causa definida.
– Fenómenos dinámicos, desplazamientos de objetos sin mediar una causa física aparente.
– Fenómenos varios: no catalogables en las categorías anteriores.

Se ha intentado comprobar científicamente la veracidad de dichos testimonios. La Parapsicología conoce a este fenómeno como Poltergeist el cual es una manifestación de “Telekinesis”, la cual se origina a nivel subconsciente por algún habitante de la casa. En otras palabras, la manifestación de la energía que tiene el ser humano es capaz de exteriorizarse y quedar impregnada en los objetos que este toca o simplemente lo rodean. Según los parapsicólogos se debe a que esta persona desea que se le preste atención, o porque pasa por alguna crisis emocional. Sin embargo, ¿es posible que una persona con el poder de su mente llegue a provocar aquellas cosas?.

La explicación más común a estos fenómenos es la creencia de que se trata de personas que pasaron al otro plano (muerte) y por algún motivo no pueden descansar en paz y tratan de alguna manera de llamar la atención de quienes aún estamos en este plano físico.

En las visitas que he hecho a muchas casas y locales en Guayaquil, muchas personas, con cierta verguenza, han admitido que la verdadera razón por la que buscan mi ayuda es porque creen haber visto un fantasma. Lo cierto es que no hay porqué avergonzarse por decir que ha sido testigo de algún fenómeno paranormal. Es la sociedad la que nos induce a creer que esto es solo producto de la imaginación, o cosa de locos. Mucha gente no cree en fantasmas porque sencillamente no ha investigado. Si indagamos un poco en la historia  encontramos testimonios tan incuestionables como los del Papa Juan XXIII, que nombró al hermano Jean Goby, un prior benedictino, para que investigara el caso del “fantasma de Alais”, en 1323.

La tarea de conseguir evidencia de la presencia de un ser fantasmal en casa requiere de muchísima paciencia, ya que los fantasmas no van a aparecer cuando nosotros queremos. Es importante el uso de alguna cámara de fotos, filmadora y/o una grabadora, pues son muchas veces estos elementos los que pueden captar imágenes ectoplasmáticas que no estimulan al ojo humano, pero una cámara bien las puede capturar. Esta evidencia puede servir para evitar subjetividades y sugestiones.

“Ya documenté mi fantasma, ¿Qué hago?”

Ante todo, descartar que el ente no sea un “ser oscuro” que ha decidido mudarse a tu casa. Me refiero a espíritus caídos o elementales que existen “entreplanos”. Un parapsicologo experimentado puede notar la diferencia.

Luego de ello, investigar a qué se puede deber la presencia de dicho ente:
– un familiar que falleció en casa, tras una larga enfermedad, trágicamente, o que dejó asuntos pendientes.
– un evento desconocido que sucedió con los anteriores inquilinos o dueños de casa (suicidios, asesinatos, abortos)
– haber “abierto portales” con el uso de juegos como la Ouija.
– restos humanos usados como amuletos, o enterrados en su casa sin que lo sepas.

Para llevar a cabo esta investigación y solucionar el problema, recomiendo consultar con un experto en fenómenos paranormales. Es importante cuidar a quien entramos a casa a hacer estas investigaciones. Existen muchos charlatanes que pueden estafarte. Trata de conseguir alguien recomendado, investiga bien sus anteriores trabajos, llama a las referencias que consigas. Cuida tu dinero, no lo entregues a cualquiera que funga de experto.

Antes de comenzar

¿Has leído mucho sobre Feng Shui? ¿Pintaste la pared del fondo de tu casa de rojo para mejorar tu fama? ¿Pusiste los 2 patitos en tu «rincón del amor», en la esquina superior derecha de tu dormitorio? ¿Tienes la ranita de tres patas en el «rincón del dinero» en la esquina superior izquierda de tu oficina?

Si contestaste “sí” al menos a 2 de las anteriores preguntas, lamento decirte que te has dejado llevar por el Fast Feng Shui. Honestamente yo también apliqué dichas técnicas, sorprendentemente con buenos resultados. Sin embargo, noté que estos eran consecuencia de la fe de mis clientes.

Cuando inicié mi camino en el Feng Shui Clásico, mis primeras armonizaciones se basaban en la Escuela Bazhai, con efectos asombrosos, incluso en miembros de la familia renuentes a esoterismos y supersticiones. Entonces advertí que la fe no tiene nada que ver con las verdaderas técnicas de este arte. Ávida de información noté la ausencia de material confiable en librerías e Internet. De ahí nació la idea de escribir este blog y difundir el Feng Shui Clásico.