El yin y el yang en la decoración

El yin y el yang es quizá el símbolo más reconocido en occidente, sin embargo, pocas personas conocen la sabiduría que encierra.

Los opuestos que encuentran balance tras tomar un poco del otro, pero solo un poco, el equilibrio entre la dualidad es lo que mantiene el mundo.

El yin representa la oscuridad, la inactividad, el reposo, lo femenino, lo receptivo, la noche, el agua, el silencio.

El yang representa la luz, el movimiento, la acción, lo masculino, lo impulsivo, el día, el fuego, el ruido.

El yin y el yang en la decoración

Un diseño proporcionado tiene ambas fuerzas en equilibrio. Cuando hay un desbalance, se dice que hay un exceso ya sea de yin o de yang.

Exceso de yin

Habitaciones oscuras, húmedas, poco transitadas, donde se guardan cosas, o donde las personas se mantienen en silencio. Las habitaciones sin ventanas. Los altillos y áticos. Las iglesias sin vitrales.

Exceso de yang

Habitaciones muy iluminadas artificialmente, con mucha circulación de personas, con equipos electrónicos o domésticos como microondas o licuadoras. Centros muy concurridos como malls o restaurantes. Equipos de música en alto volumen.

Cómo corregir un exceso

No es necesario encontrar siempre un equilibrio exacto. Es perfectamente sano que la habitación para dormir tenga más yin que yang ya que es un espacio destinado al descanso y la recuperación, actividades yin. Sin embargo, siempre dejar que haya energía yang ingresando —cortinas abiertas durante el día—.

El exceso pernicioso de yin se corrige vigilando que no guardemos cosas innecesariamente, objetos que no funcionan entre otros items que solemos olvidar en una bodega.

Es importante no permitir el exceso de yin pues ocasiona estancamiento en general.

En el caso de exceso de yang, se corrige eliminando los elementos yang innecesarios, o reducir al mínimo su ruido. Elementos yang son electrodomésticos y equipos de música. Los colores fríos también ayudan a calmar las energías yang. Las luces cálidas también ayudan al balance del yang.

Un exceso de yang provoca desconcentración, dolores de cabeza, insomnio o ansiedad.