Antes de comenzar

¿Has leído mucho sobre Feng Shui? ¿Pintaste la pared del fondo de tu casa de rojo para mejorar tu fama? ¿Pusiste los 2 patitos en tu «rincón del amor», en la esquina superior derecha de tu dormitorio? ¿Tienes la ranita de tres patas en el «rincón del dinero» en la esquina superior izquierda de tu oficina?

Si contestaste “sí” al menos a 2 de las anteriores preguntas, lamento decirte que te has dejado llevar por el Fast Feng Shui. Honestamente yo también apliqué dichas técnicas, sorprendentemente con buenos resultados. Sin embargo, noté que estos eran consecuencia de la fe de mis clientes.

Cuando inicié mi camino en el Feng Shui Clásico, mis primeras armonizaciones se basaban en la Escuela Bazhai, con efectos asombrosos, incluso en miembros de la familia renuentes a esoterismos y supersticiones. Entonces advertí que la fe no tiene nada que ver con las verdaderas técnicas de este arte. Ávida de información noté la ausencia de material confiable en librerías e Internet. De ahí nació la idea de escribir este blog y difundir el verdadero Feng Shui.